Tierno, prieto, chaparro y narizón, Hoachinton es un soñador empedernido, se la pasa fantaseando de lo que él no puede ser. Esta fascinación por la divagación y la ensoñación lo mete en miles de locuras, aventuras y travesuras. Odia cuando su tÃa Guille, le grita: ¡Pinolillo!, y cuando escriben mal su nombre: “Washington D.C.â€


